lunes, abril 06, 2026

Carta de Johanna Schopenhauer a su hijo Arthur

6 de noviembre de 1807

No eres una mala persona; no careces de intelecto ni de educación; posees todo lo que podría hacer de ti un honor para la sociedad humana. Es más, conozco tu corazón y sé que pocos son mejores, pero a pesar de ello eres irritante e insoportable, y considero que es sumamente difícil vivir contigo.

Todas tus buenas cualidades quedan oscurecidas por tu presunción de sabelotodo y se vuelven inútiles para el mundo, simplemente por tu furia de querer saberlo todo mejor que los demás; por querer mejorar y dominar aquello sobre lo cual no tienes mando. Con esto, amargas a las personas que te rodean, ya que nadie desea ser "mejorado" o iluminado de una forma tan forzada, y menos aún por un individuo tan insignificante como todavía lo eres tú.

Nadie puede tolerar ser reprendido por ti, que además muestras todavía tantas debilidades, y menos aún con ese modo adverso tuyo que, con tono de oráculo, proclama que esto es así o asá, sin admitir jamás la posibilidad de una objeción.

Si fueras menos como eres, solo serías ridículo; pero tal como eres, resultas sumamente molesto.

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